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Viernes 14 de Octubre de 2016

Gastar 5.500 millones de dólares anuales en armamento es una bofetada en el rostro de la pobreza. Chile es la tercera potencia militar del continente, después de México y Brasil. Pero nuestro talón de Aquiles consiste en que somos uno de los países más desiguales del mundo. El despilfarro en armamento -rubro en el cual también hace estragos la corrupción- solo sirve para ocultar la indigencia en salud, educación y vivienda. En definitiva la “exitosa” economía se reduce a 20 millones de tarjetas de crédito, 4 millones de automóviles y 24 millones de celulares. El resultado de este carnaval de la irresponsabilidad es una población endeudada e indiferente a la suerte del país. Una vistosa economía de relumbrón que permite a las transnacionales apropiarse de las riquezas naturales y hasta de los ahorros de los trabajadores
¿Quo Vadis, Chile?
Manuel Cabieses Donoso - Punto Final